Si escuchas a un bebé llorando en el bosque no lo sigas

El viernes pasado conducía por un camino ventoso en las montañas de las zonas rurales de Utah. Estaba a unos 16 kilómetros de la ciudad más cercana cuando mi motor se apagó.

Saqué mi teléfono para mirar el mapa. No había servicio, pero había descargado un mapa del área por si acaso. Vi que, si seguía el camino, era una caminata de 16 kilómetros que iba y venía a lo largo de algunos caminos. No me gustó mucho esa idea.

También vi que la ciudad estaba en realidad a solo dos millas de distancia a vuelo de pájaro. En una línea directa de mí, solo tendría que subir un poco para cortar mi viaje. Eché un vistazo a la montaña, dejé una nota en mi auto que decía lo que estaba haciendo, y partí a través de la maleza. Continuar leyendo “Si escuchas a un bebé llorando en el bosque no lo sigas”

Nunca vayas al ático

Desde que tengo memoria, mis padres siempre me decían que nunca entrara en el ático. Mi hermano y yo nunca supimos por qué. Incluso le pusieron un candado para “garantizar nuestra seguridad”, como ellos dicen.

Eddy y yo éramos gemelos polares opuestos. Él era el rebelde ruidoso, mientras que yo siempre era la chica callada que siempre seguía las reglas. Pero no era un mal chico. Podría ser la persona más dulce del mundo, pero odiaba que le dijeran qué hacer. “¿Por qué no podemos entrar ahí? Sé que están ocultando algo, pero ¿por qué no pueden decírnoslo?” Nuestros padres siempre cambiaban de tema cuando sacábamos esa conversación. “Apuesto a que es algo bueno, o algo que le están ocultando al gobierno, o algo como…. ¡Bueno, ya sabes a qué me refiero!” Tenía una gran imaginación. Lo extraño todos los días. Continuar leyendo “Nunca vayas al ático”

Besé a una rana. No salió como esperaba

“Oye. Tú.”

La voz parecía provenir del mismo estanque. Crocante, profundo, gorgoteante. Daba vueltas, esperando encontrar a alguien detrás de mí. Pero no había nadie ahí.

“¿Hola?”

“Aquí abajo, niño.”

Miré hacia abajo. A mis pies había un pequeño sapo verde. Me miró, con implorantes ojos negros.

¿Ese sapo… me está hablando? Continuar leyendo “Besé a una rana. No salió como esperaba”