Nunca vayas al ático

Desde que tengo memoria, mis padres siempre me decían que nunca entrara en el ático. Mi hermano y yo nunca supimos por qué. Incluso le pusieron un candado para “garantizar nuestra seguridad”, como ellos dicen.

Eddy y yo éramos gemelos polares opuestos. Él era el rebelde ruidoso, mientras que yo siempre era la chica callada que siempre seguía las reglas. Pero no era un mal chico. Podría ser la persona más dulce del mundo, pero odiaba que le dijeran qué hacer. “¿Por qué no podemos entrar ahí? Sé que están ocultando algo, pero ¿por qué no pueden decírnoslo?” Nuestros padres siempre cambiaban de tema cuando sacábamos esa conversación. “Apuesto a que es algo bueno, o algo que le están ocultando al gobierno, o algo como…. ¡Bueno, ya sabes a qué me refiero!” Tenía una gran imaginación. Lo extraño todos los días. Continuar leyendo “Nunca vayas al ático”