Acerca de mi amigo Michael

Autor: MinisterofOwls

Traducción: Kinsgar

Hoy les contaré acerca de mi amigo Michael

Cuando era niño, vivía en un orfanato. No tenía muchos amigos ahí, pero los que tenía eran muy cercanos. La partida repentina de uno de estos amigos cercanos es la fuente de un gran trauma para mí hasta el día de hoy.

Se llamaba Michael y tenía una sonrisa increíble. Puede ser extraño, incluso insultante, mencionar esto como su atributo más notable a un extraño, pero ninguno de ustedes conoció sonrisa de Michael. La suya era la sonrisa que provocaba en los adultos al “awws” y en las niñas los suspiros.

No parecíamos buenos amigos por la forma en que actuamos el uno con el otro. Me presenté en su vida bromeando con una chica que le gustaba, y él se presentó en la mía dándome un puñetazo en la cara. Esto marcó la pauta para todas nuestras reuniones para el próximo mes y para muchos de nuestros lugares de reunión bastante después de eso. Parecía que nos odiábamos, deberíamos habernos odiado, quizás nos odiábamos, pero de todos modos éramos amigos. Los niños son así de extraños.

La semana antes de que se fuera, nos dijeron que otro aspirante a padre vendría a vernos y a adoptar al día siguiente. Los niños nuevos se emocionaron y comenzaron a ordenar, pero Mike y yo no teníamos prisa. Ya éramos casi adolescentes, y para ese momento, supongo que nos habríamos rendido. Mike era bastante analfabeto, y yo, en palabras de Mike, era “no fotográfico”.

Nos quedamos despiertos hasta tarde esa noche, hablando y jugando como hacen los niños. Otros estaban dormidos, para ellos mañana iba a ser un gran día, como una prueba, pero como dije, Mike y yo, nos habíamos rendido. Nadie nos iba a adoptar, y no tenía sentido rezar. Quizá deberíamos haber rezado esa noche.

Al día siguiente, lo conocimos. Estábamos alineados en el pasillo, cuando se abrió la puerta y el director nos presentó al hombre más alegre que he conocido. Tenía una cara como de bebé, del tipo que puedes ver en un niño de 12 años, pero era muy feliz y sus ojos azules eran tan juguetones que no importaba. Todos lo amamos.

Era como papá Noel, hablaba con todos nosotros y se reía, incluso con los más espeluznantes. Al final nos hizo tomar una foto de grupo con su cámara. Todos sonreímos a lo grande, incluso yo. Después de eso, dejó el orfanato, aparentemente para tomar su decisión.

Fue alrededor del crepúsculo cuando el director anunció que Michael iba a ser adoptado. Esa noticia… bueno, me golpeó más fuerte de lo que pensaba. A Michael también le afectó mucho. Nos abrazamos, por primera vez, y él se disculpó conmigo. Creo que fue la primera vez que reconocimos que éramos amigos.

Tomó una semana para que todo el papeleo se hiciera. Durante ese tiempo, nuestro grupo cercano intercambió regalos y se despidió.

Al final de todo, ayudé a Michael a llevar su bolsa al auto. Su adoptante, el hombre de sonrisa enorme y juguetones ojos azules, nos ayudó a subir sus cosas al auto. Nos abrazamos de nuevo, y Michael se subió al asiento delantero. Volteó para saludarme, y fue ahí cuando todo salió mal.

Cuando Mike se dio la vuelta, el hombre estaba detrás de él y me miraba fijamente. Mientras me miraba fijamente, aún con esa sonrisa de cariño y carita de bebé, metió la mano en su chaqueta y sacó un cuchillo. Mirándome fijamente a los ojos, presionó el cuchillo en su propia mejilla y empujó hacia abajo, cortando su rostro mientras la sangre brotaba de a poco, todo el tiempo sonriendo directamente a mí.

Durante este tiempo, Mike no se había dado la vuelta todavía, así que todavía estaba sonriendo y saludando con la mano a la derecha. El asqueroso que estaba detrás de él se estaba cortando su propia cara mientras sonreía. Creo que Mike finalmente notó mi expresión justo cuando el coche empezó a moverse, ya que parecía girar la cabeza, pero no estoy seguro. Para entonces, sin embargo, ya era demasiado tarde. El auto se movió y se movió rápido, saliendo del estacionamiento rumbo a la carretera.

Me quedé ahí parado, sin saber si confiar en mis ojos. En algún momento, decidí no hacerlo. Era demasiado horripilante creer que mi mejor amigo estaba ahora en manos de un psicópata tan asqueroso. Así que no lo hice. Tal vez debí hacerlo.

Durante los años siguientes, olvidé lo que había visto ese día. La mayor parte no fue un intento consciente, pero mentiría si dijera que todo no lo fue. Crecí, mi círculo creció y unos nos separamos y otros nos acercamos. Terminé casándome con una chica, curiosamente, la chica por la que Mike me golpeó. Tuvimos un hijo y lo llamamos Michael.

Y ahí es donde la historia comienza de nuevo. Es el siguiente incidente que me hizo escribir esto, que me hizo recordar mi pasado, mis errores.

Había llevado a mi hijo de ocho años a un parque a jugar. Era por la tarde y había tenido una noche muy ocupada el día anterior, así que tenía problemas para mantenerme despierto, casi dormitando en varios puntos. En una de estas mini siestas, me desperté para ver que mi hijo ya no estaba en la zona. No me asusté, los niños de ocho años deambulan, por supuesto, y empecé a caminar por el sendero del parque donde él probablemente había bajado. Y luego lo vi, en el borde del parque, frente a un auto que no había visto en 16 años, el mismo auto en el que mi amigo Michael había desaparecido. Entonces entré en pánico.

Le grité a mi hijo que se mantuviera alejado, se giró para correr hacia mí y vi claramente quién estaba dentro del auto. era Michael, su cara era exactamente la misma. Él estaba sonriendo con su sonrisa de un millón de dólares.

Y entonces me di cuenta de las cicatrices. Las cicatrices quirúrgicas en su cara, formaron un círculo alrededor de sus rasgos. Me di cuenta de los ojos azules que alguna una vez fueron marrón. Me di cuenta de las viejas manos arrugadas en el volante, mucho más viejas que las manos de una persona de 30 años. Me di cuenta de esto y grité. Le grité al hombre con la cara de mi amigo.

El coche se fue y dejó atrás a un niño de ocho años muy confundido, y a un hombre llorando con el corazón roto.

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