La mujer en la ventana

Autor: Crafty_Wease 

Traducción: Kinsgar

Hay una mujer en la ventana, y me va a atrapar.

Mis padres dicen que no es real, pero sé que lo es. Puedo ver su sombra, persistentemente amenazadora detrás del vidrio esmerilado frente a la puerta de mi habitación. Imposible, dicen, la ventana está en el segundo piso. Pero eso no la detiene. Cada noche, cuando las luces se apagan y todos se van a la cama, ella está allí. Cuando mis párpados comienzan a caer, a medida que el sueño comienza a hacer señas, ella hará un ruido, ensordecedor en el silencio de la noche. Cada noche, abro los ojos para verla, mirándome desde detrás de la ventana.

Ella nunca se mueve, al menos no cuando puedo verla. Lo máximo que hará es balancearse ligeramente, como si luchara contra la brisa nocturna. Sé que ella está esperando. Esperando que baje la guardia, esperando la oportunidad correcta para atacar. Pues no la dejaré. Mi guardia nunca bajará. Nunca volveré a dormir si eso es lo que se necesita.

Mis padres dicen que es mi imaginación, pero eso no puede ser cierto. Mi mente no puede crear nada tan perturbador. La forma en que me mira a través del cristal, como si estuviera hambrienta, hambrienta, y yo soy su próxima comida. No puedo ver sus ojos y, sin embargo, sé que son como dos agujeros oscuros, que se encuentran en el abismo, y que ella quiere arrastrarme a él. Pero no la dejo.

Si trato de dormir, es cuando viene ella. El chirrido de una tabla del suelo, el arrastre de pasos a través de la alfombra. Si cierro los ojos por mucho tiempo, ella se acercará demasiado, y ese será mi fin. Mantengo mis ojos abiertos todo el tiempo que pueda, fijos en ese único punto detrás del vidrio esmerilado. Lo único que puede mantenerla a raya es mi mirada, y por eso me aseguro de no dejar de mirarla.

Una vez que sale el sol, ella desaparece, derrotada por la luz de la mañana. Pero el día me ofrece sólo un breve respiro. La fatiga de nuestras batallas nocturnas me afecta, y puedo sentir que me agoto rápidamente. Cada noche el sueño me llama, y ​​me temo que algún día responderé, y entonces ese será el final.

Me arrepiento de haber de haber jugado con mis amigos aquella noche con la ouija.

Esta noche, más que ninguna otra el sueño me está venciendo, mis ojos se cierran cada vez más, ya no puedo más.

Hay una mujer en mi ventana, y me va a atrapar.

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